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miércoles, 1 de enero de 2020

Viaje al desierto florido: lo que no ví y lo que no encontré

Siempre que uno visita lugares, se deja cosas pendientes. Porque no da tiempo, o porque no las encuentra. Otras cosas se quedan sin ver, sin que el viajero sea consciente. Simplemente no sabe que están.

En esta lista de cosas sin ver en la Región de Atacama, o más bien en las proximidades de Copiapó, están las cosas que no vimos, que se quedaron pendientes, sabiendo que estaban (igual preferiría no haberlo sabido).

Como escribir este blog es una forma de revisitar los lugares en los que he estado, voy a ver si escribiendo sobre los que me faltaron, se me quita un poco la pena de no haberlos visto.

1.- Uno de los lugares que suelen vistar los viajeros más intrépidos que vienen a la Región de Atacama, es el Parque Nacional Nevado Tres Cruces. El problema es que está a tres horas en coche de la ciudad de Copiapó (si se tomase esta como punto de partida). El camino (ruta 31) es de ripio (no es asfaltado) por lo que hay que conducir con especial cuidado. Eso supone, como poco, seis horas de auto si se pretende hacer ida y vuelta en el día. Además de tener tremendo cuidado con el combustible: no hay gasolineras más allá del punto de partida, y supongo que nada (agua, comida, comunicación...) más allá de la localidad de Chulo, a media hora del punto de partida de este viaje. 


Si además, ya que se ha llegado al Parque Nacional Nevado Tres Cruces, se pretende avanzar hasta el Paso de San Francisco (que comunica la Región de Atacama en Chile, con la Provincia de Catamarca en Argentina), por el que se supone que Diego de Almagro llegó a Chile (con tremendas penurias, bajas y congelaciones, veáse entrada sobre el tema), y así, ver por el camino el imponente volcán Nevado Ojos del Salado, pues hay que sumar dos horas más al recorrido. Es decir, solo de conducción serían diez horas. 

Si los colores y las formas son así desde el satélite, no quiero imaginarme a pie de tierra.

Téngase en cuenta que durante estos recorridos, los paisajes requieren paradas de avistaje, por lo que esas seis o diez horas se ven necesariamente incrementadas. Inviable viaje de un día para nosotros (que nos paramos en cada piedra). Hay que planteárselo haciendo noche en algún lugar en medio de ese inhóspito, solitario, alto y frío recorrido de pura puna (y por tanto ir bien preparados para ello).

El volcan Nevado Ojos del Salado, con 6891 m.s.n.m forma parte de la frontera entre Chile y Argentina, y es el volcán más alto de la Tierra. En el hemisferio Sur solo es superado por el Aconcagua (6965 m.s.n.m).

Una pena. Debe ser uno de los paisajes más asombrosos del altiplano. Me quedo con el consuelo de haberlo visto desde el avión, en un viaje a San Pedro de Atacama en la Región de Antofagasta (ya lo mencioné en la entrada "Aún hay lugares sin nombre"). No pierdan ripio si viajan de día al norte de Chile. Busquen sitio en el lado derecho del avión al subir al norte, y en el izquierdo al bajar al sur. Si el día es despejado los paisajes son increíbles:

Parque Nacional Nevado Tres Cruces desde el aire, región de Atacama, Chile
El Parque Nacional Nevado Tres Cruces (Región de Atacama, Chile) en la latitud de la localidad chilena de Caldera. Como una laguna blanco-azulada, el salar de Maricunga. De derecha a izquierda en la foto: el volcán Los Patos, el volcán Nevado Ojos del Salado (6893 m.s.n.m.) y todos los cerros que por encima o alrededor de 6000 m.s.n.m. le acompañan, el volcán Incahuasi (6541 m.s.n.m.), y el Nevado San Francisco (6618 m.s.n.m.)
Aquí estaría el Paso San Francisco, que Diego de Almagro cruzó en los Andes para llegar a Chile en 1536 (ver la entrada sobre el diorama del metro de Santiago que lo ilustra).

2.- Cuando, en 2010, la empresa Sacyr realizó obras en esta zona, para ampliar en una carril la carretera que recorre gran parte de Chile, llamada Panamericana o Ruta 5, se vio la magnitud y extensión de fósiles de ballenas en un lugar en el que ya se sabía de la existencia de algunos. Entre 2010 y 2012, paleóntologos chilenos y norteamericanos (del Instituto Smithsonian) realizaron un estudio del terreno, descubriendo uno de los mayores varamientos de ballenas del mundo. Y es que el lugar, hoy alejado de la costa, estuvo en tiempos sucesivos, sumergido bajo el mar, y formando parte de la costa. Fue en esas épocas (hace 6-9 millones de años, finales del Mioceno), cuando diferentes tipos de animales marinos (hasta diez tipos se han encontrado en el lugar), murieron y quedaron fosilizados: peces picudos, diferentes tipos de focas, osos perezosos acuáticos y varias especies de ballenas (hay más de cuarenta individuos de ballenas barbadas que quedaron varadas en este lugar cuando fue costa, algún cachalote y ballena morsa hoy extinta). 

 Fósiles de dos ballenas adultas y una ejemplar juvenil en Cerro Ballena.

Los movimientos tectónicos posteiores empujaron a esta porción de tierra, inicialmente bajo el mar, a la costa y luego la elevaron tierra a dentro, al lugar que ha sido llamado Cerro Ballena.


Estuvimos allí contemplando una planicie vacía (no había nada, a la vista). Los fósiles citados encontrados por los paleóntologos han sido llevados a universidades y museos. Y aunque estiman que quedan cientos más, supongo que las tierra los cubre y protege a la espera de más fondos que permitan su estudio (la zona está protegida por ley desde 2012). Para más información e imágenes de los fósiles, consultar la página web dedicada del Instituto Smithsonian.

3.- Donde sí se pueden visitar réplicas de fósiles de animales marinos al aire libre, que habitaron este lugar hace 16 millones de años, es en el Parque Paleóntológico de los Dedos, situado a 12-14 kilómetros al sur de la localidad de Caldera. A la hora de escribir estas líneas encuentro datos de su situación geográfica, pero en aquel momento no pudimos encontrarlo (la señal de datos en el teléfono no era buena tampoco en la zona), y "la señalética" (como dicen en Chile), dejaba bastante que desear. 

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Viaje al desierto florido: Parque Nacional Pan de Azúcar (10/10/2017)

En este día nos fuimos 150 kilómetros al norte de nuestro alojamiento. Hacia el Parque Nacional Pan de Azúcar, creado en 1985 (compartido por las Regiones de Atacama, y Antofagasta, al norte):


Nos despedimos definitivamente del hotel, en el que nos hubiera gustado pasar más tiempo:






Los tejidos llamados aguayos, tan típicos de estas tierras, eran parte fundamental de la decoración:


Y los cáctus propios de esta zona (en la que hay hasta 26 especies del género Copiapoa):


Así nos volvimos a internar en el desierto, primero hacia la costa, y luego hacia el norte, mediante la ruta 5 (Panamericana Norte).

Región de Atacama, Chile

Volvimos a pasar por la zona pedregosa del día anterior. En las fotos, no se aprecia, pero impacta el verla al natural.

Región de Atacama, Chile

Región de Atacama, Chile

Región de Atacama, Chile

En esta mañana, hacía su aparición la bruma marina o neblina costera, aquí llamada "camanchaca", que aporta la escasísima humedad que llega a este área (y que es totalmente aprovechada por la tierra y por las gentes con los llamados "atrapanieblas", con los que se consigue captar agua de estas brumas) :

Región de Atacama, Chile

Dejamos atrás la localidad costera de Chañaral, que da entrada al parque.


El asfalto deja paso al camino de tierra y sal prensada (C-120).

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Al poco, divisamos una gran playa, la Playa Amarilla (1):

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Preciosa y tranquila playa que hubiera deseado que estuviera más limpia. La zarpa del hombre se encuentra por doquier (restos de plásticos, anzuelos de pesca..., en fin).


Otra playa más (2), se divisaba a lo lejos (no he podido encontrar el nombre):

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Y así llegamos a la playa Pan de Azúcar (3), con la vista de su islote del mismo nombre, y la escasa vegetación que se nutre de la camanchaca:

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Retomamos la ruta para internarnos más en el parque:

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Los colores ocres del paisaje son increíbles (4).

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Poco a poco las nubes se iban abriendo, dejando a paso a un cielo intensamente azul:

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

En algunas zonas predominan los verdes en la tierra, indicando la presiencia de óxido de cobre:

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

Parque  Nacional Pan de Azúcar, Región de Atacama, Chile

De vuelta a la ruta 5 (Panamericana Norte), ya fuera del parque, el paisaje sigue siendo desértico con colores cambiantes, ocres, verdes, grises,...(5 y 6):

Región de Atacama, Chile

Región de Atacama, Chile

Luego la ruta 5 vuelve a trazarse pegada a la costa en la localidad del Chañaral (7):

Chañaral, Región de Atacama, Chile

Y en una vuelta del camino, en una explanada en la que se podía parar, descubrimos este islote lleno de leones marinos sesteando:

Región de Atacama, Chile


Leones marinos en Región de Atacama, Chile

Leones marinos en Región de Atacama, Chile

Y allí se quedaron tranquilos en su islote, con este primer (y último) plano de flores de desierto:

Región de Atacama, Chile