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lunes, 25 de febrero de 2019

Excursiones desde Santiago de Chile: Viña Santa Rita II (8/04/2017)

Esta era nuestra segunda visita, esta vez en otoño (ver visita anterior en invierno), a la Viña Santa Rita, al sur de Santiago, cerca de la localidad llamada Alto Jahuel, en la comuna de Buin


La hacienda o fundo donde se ubica el viñedo, se construyó sobre tierras ya habitadas en el año 500, pues se dice que en sus bodegas, en el año 2005, se encontraron restos de enterramientos posiblemente pertenecientes al pueblo indigena de la cultura Llolleo (que habitó esta zona entre el 200 y el 700 d.C.).

Algunos tipos de viñas a la entrada del viñedo.


Incluso, se dice que por estas mismas tierras, pasó el camino inca Qhapag Ñan, trazado en 1400.

Variedad de árboles, algunos centenarios, en los jardines del fundo (castaños, frutales, araucarias, cedros, palmeras, secuoyas,...).

Estatua de San Isidro, a falta de algunos dedos por las piedras que los labriegos le arrojaban para que hiciera llover.

Raíces acuáticas en uno de los estanques de los jardines de la hacienda.


A principios del siglo XIX, el fundo se llamaba Hacienda Paine, y su dueña era doña Paula Jaraquemada Alquizar (1768-1851), a la que se considera un importante personaje en el proceso de independencia de Chile, pues accedió a cobijar a ciento veinte soldados  independentistas (los "120") huidos tras su derrota frente a las tropas realistas en la Batalla de Cancha Rayada en marzo de 1818.
 

Se cuenta que doña Paula cobijó a los soldados independentistas en las bodegas de la hacienda, para permitir que recuperaran fuerzas y pudieran continuar su huida, y que se enfrentó a los oficiales realistas que le exigieron revisar las bodegas, amenazándola con quemar la propiedad (cosa que no llegaron a hacer), y eso que ella misma les arrojó fuego de un brasero (al grito de "ahí tenéis fuego"). 

Cisnes de cuello negro en el estanque.

Rodeada por un muro, dentro de los inmensos jardines, hay una pileta de estilo italiano.

La viña propiamente dicha, fue fundada en 1880 por el político y empresario Domingo Fernández Concha (1838-1910), introduciendo en ella cepas francesas y trayendo enólogos del mismo país.

Flores a las que acuden los colobríes o picaflores.

A finales del siglo XIX y hasta mediados de la década de los '70, la viña pasó a manos de la familia García Huidobro, a la que perteneció el importante poeta chileno llamado Vicente (García) Huidobro (1893-1948), a la sazón nieto del fundador de la viña.


Se dice que esta gran hacienda que llegó a albergar en 1910 a unas 130 familias, por lo que estuvo a punto de ser considerada un pueblo en sí misma.

Vista exterior de la capilla.

Interior de la capilla del fundo de estilo neogótico, del siglo XIX, del arquitecto alemán Teodoro Burchard.

Réplica de la cueva de Lourdes entre la capilla y la casona (actualmente ocupada como hotel).

 Vista de la escalinata del hotel y la capilla.

En 1972, fue declarada Monumento Histórico. Y en 2010 (celebrando los 200 años de la indendecnia de Chile), el grupo Claro, propietario de la marca Santa Rita, lanzó una edición especial del vino llamado "120".

Araucaria en los jardines de estilo italiano.


Actualmente, el viñedo cuenta con visitas a las viñas, jardines, restaurante, hotel, tienda y un muy interesante museo con gran cantidad de objetos de origen precolombino (en el que no están permitidas las fotografías).

De camino hacia la bodega donde se realizan las catas.

Bodegas de la viña.

Una de las marcas más conocidas del viñedo, relacionada con el episodio de las guerras de independencia.

Zona en la que se realizan las catas.

Paisaje de fondo al viñedo.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Cosas curiosas de Chile (Diego Portales)

Diego José Pedro Víctor Portales y Palazuelos (Santiago, 16 de junio de 1793-Quebrada de Cabritería, Valparaíso, 6 de junio de 1837) fue un controvertido empresario y político chileno. Segundo hijo varón de veintitrés hermanos, de una familia colonial, aristócrata y adinerada, era descendiente de castellanos y vascos, y del papa Alejandro VI (casa de Borja).

 Retrato de Diego Portales.

Aunque en principio su familia quiso dedicarle a la vida religiosa, parece que no tuvo ninguna vocación, por lo que inició estudios de leyes que tampoco concluyó. Acabó trabajando como ensayista de minerales en la Casa de la Moneda donde trabajaba su padre (que por cierto estuvo exiliado en el archipiélago de Juan Fernández por su adhesión a las revueltas independentistas de Chile del Reino de España).

Palacio de la Moneda, Santiago de Chile
El Palacio de la Moneda fue sede de la Casa de la Moneda desde 1814 (antes había tenido otras dos localizaciones) como ceca para la emisión de monedas y billetes.

En 1819 se casó con su prima Josefa Portales, pero esta falleció en 1821, lo que le sumió en profunda tristeza, jurando no volver jamás a casarse.

Después de esos años estableció un negocio de tabacos y licores entre Perú y Chile, que no le fue muy bien y por el que (para intentar salvarlo) acabó metido en política en donde ejerció todo tipo de papeles (entre ellos varios ministerios, Interior, Exterior, Estado, de Guerra y Marina), menos el de presidente de la República, cargo que siempre rechazó. Aún así, es considerado uno de los "padres de la patria chilena" por dar forma y organizar la república en la que se convirtió el país al independizarse de España.

Se dice de él que estableció una autoridad férrea en el ámbito público y político, pero hizo todo lo contrario en el ámbito privado, donde llevó una vida disoluta y carente de las virtudes que proclamaba. También se dice de él que acostumbraba a visitar de noche, el popular barrio de La Chimba (ver entrada anterior sobre los mercados de Santiago) en busca de fiesta, jolgorio y compañía. Mientras, mantenía una relación con la arístocrata chilena Constanza de Nordenflycht (a la que dejó embarazada con solo quince años; él le doblaba la edad), y con la que tuvo tres hijos que nunca reconoció, y a la que ignoró y utilizó, negándole reiteradamente el matrimonio (mientras ella era abandonada también por su propia familia). 


Su impiedad (se le atribuye la frase "Si mi padre conspirara, a mi padre fusilaría") fue su perdición, y en los inicios de la guerra de Chile contra la confederación Perú-Bolivia (1836-1839), fue apresado (en las cercanías de Valparaíso) y mandado fusilar. Pero los soldados vacilaron, hasta que en un rifirrafe uno de ellos le disparó en la mejilla izquierda, lo que le destrozó mandíbula y cara. Finalmente fue rematado a bayonetazos.

Cuando sus partidarios vencieron a sus ejecutores, el cuerpo de Portales fue embalsamado y trasladado a la capital donde fue enterrado en la Catedral (menos su corazón que quedó en Valparaíso). 

Lápida de Diego Portales en la Catedral de Santiago.

Pero con el tiempo, sus restos quedaron extraviados hasta que en el año 2005 unas excavaciones en el edificio, dieron con varios cuerpos entre los que se encontró el de Portales, reconocible entre otras cosas, por sus daños en la mejilla izquierda.

Estatua de Diego Portales, Santiago de Chile
 Estatua de Diego Portales en los jardines, frente al Palacio de la Moneda.

Palacio de la Moneda, Santiago de Chile
Fachada del Palacio de la Moneda hacia la que mira la estaua de Diego Portales.

Unos años antes, el 11 de septiembre de 1973, durante el golpe de Estado, una bala perdida en los combates alrededor del Palacio de la Moneda, fue a dar justamente en la mejilla izquierda de la estaua que de Diego Portales hay frente al edificio. Por eso, en Chile, se dice de él, que murió dos veces.

Estatua de Diego Portales, Santiago de Chile
En esta foto puede apreciarse el impacto de bala en la mejilla izquierda de la estatua.

Estatua de Salvador Allende, Santiago de Chile
Estatua de Salvador Allende en los mismos jardines frente al Palacio de la Moneda.

domingo, 13 de agosto de 2017

Están locos estos chilenos-vascos?

El 3 de mayo de 2016 hicimos otra subida al Cerro de San Cristobal. La capa de "smog" ese día era bastante contundente:

Vistas desde el Cerro San Cristobal Santiago Chile
 y el río Mapocho llevaba bastante agua.
Vistas desde el Cerro San Cristobal Santiago Chile

Descubrimos que el lateral oriental del cerro hay un vía crucis bastante curioso:

Via Crucis en el Cerro San Cristobal Santiago Chile

Y la que es el motivo de esta entrada: ¡una pequeña plaza vasca! con iglesia incuída (capilla de la Inmaculada Concepción) y con (según indica la placa) ¡un árbol retoño del propio roble de Guernica!:

Plaza Vasca en el Cerro San Cristobal Santiago Chile

Con un poco más de detalle (los escudos en la bancada representan los siete heraldos o territorios de influencia vasca, Zazpiak Bat):
 Lo que aparece en la placa 1:

Plaza Vasca en el Cerro San Cristobal Santiago Chile

Lo que aparece en la placa 2:

Plaza Vasca en el Cerro San Cristobal Santiago Chile

Así que si el árbol data de los años '30 del siglo XX, parece enlazar más directamente con el antiguo árbol de Guernica, que el plantado actualmente en la propia ciudad vasca. Según el interesante blog chileno "Urbatorium", el árbol chileno nació en Valparaíso, de una de las 12 bellotas originales que tenía en su poder don Alfonso de Iruarrizaga y Mustardi, recibidas de manos del archivero de la Casa de Juntas de Guernica, con certificado fechado el 30 de septiembre de 1930.

Y además parece que la comunidad vasca de Santiago realiza celebraciones el último domingo de cada mes de septiembre, conmemorando la festividad de San Miguel (Mikel Deuna).

Además, en la emblemática Iglesia de San Francisco (ver entrada sobre ella), situada en plena Alameda de Santiago, hay una especie de capilla dedicada a un religioso vasco bastante peculiar: Fray Pedro de Bardeci y Aguinaco. Nacido en Orduña en 1641, en una familia acomodada, a los 20 años emigró a México con sus hermanos, donde se dedicó a los negocios relacionados con el tabaco. Pero como todo esto le alejaba de una "vida recta y piadosa", siguió viajando por el continente americano (en Potosí trabajó en temas relacionados con los metales y como profesor), hasta que llegó a Santiago de Chile (guiado por la Virgen María) e ingresó en la orden franciscana. 


A partir de entonces su religiosidad se convirtió en obsesiva, llegando a comulgar cuatro veces al día, levitando, y haciendo todo tipo de sacrificios (dormía solo dos horas al día y sobre un tronco), curaciones, predicciones, manejando la voluntad de animales, y realizando milagros, incluso una vez muerto el 12 de septiembre de 1700 (información más exhaustiva en el estupendo blog Urbatorium). Actualmente está en proceso de beatificación. En la Iglesia de San Francisco se celebra todos los días 12 de mes (a las 19:30) una misa en su honor con cantos en euskera.

Si a todo esto le sumamos la cantidad de apellidos vascos que pululan por estas tierras (ver inmigración vasca y linajes vascos en Chile): Goyenechea, Errázuriz, Zañartu, Larraín, Eyzaguirre, Irarrazaval, Aldunate, Ugarte, Zúñiga,... y el "po"  (¿apócope? del "pues" vasco) con el que se acaban todas las frases por estas "longitudes",... solo nos falta:

 ¡el kalimotxo, po!

lunes, 10 de julio de 2017

Están locos estos chilenos? (Violeta Parra)

En 2017 se cumple el centenario del nacimiento de Violeta Parra (4 de octubre), y el cincuenta aniversario de su muerte (5 de febrero). Y es que la autora de la canción "Gracias a la vida" se suicidó poco después de escribirla, en 1967.


En Santiago existe desde 2015, un museo dedicado a esta polifacética artista chilena, que nació en la VIII región de Bío-Bío (aunque no está claro si en la localidad de San Fabián de Alico o en la de San Carlos).

Museo Violeta Parra, Santiago
 Entrada al museo en la calle Vicuña McKenna, número 37.

Aunque su padre fue el profesor de música Nicanor Parra Parra, Violeta nunca tuvo una educación reglada. De infancia enfermiza, y familia nómada, fue fundamentalmente autodidacta y desde muy pequeña (tras el fallecimiento de su padre) se vio obligada con sus otros siete hermanos a ayudar a su madre costurera, en el sostenimiento de la familia (tocando y cantando en fondas y restaurantes).


Ya viviendo en Santiago y más centrada en la música y el canto, a partir de 1950 se dedicó a recopilar la tradición musical chilena recorriendo todo el país, llegando así a ser considerda una de las mayores folcloristas y divulgadoras de la música popular de Chile.

Museo Violeta Parra, Santiago
 Canciones de Violeta pegadas en los muros de la entrada del museo.

Con sus primeros éxitos, comenzó a viajar por Europa, y a pasar temporadas en otros países como Argentina, Francia y Suiza. Y a diversificar sus formas de expresión realizando cerámica, escultura con alambre, pintura y bordados sobre arpilleras, como los que se pueden ver en el museo, y con los que realizó una exposición en el Museo de Artes Decorativas del Palacio del Louvre, en 1964.

Museo Violeta Parra, Santiago
 Cartel bordado anunciando la exposición.

Museo Violeta Parra, Santiago
Arpillera restaurada bordada titulada "Contra la guerra" en la que Violeta se representa en el personaje de la izquierda, de color violeta.

Ya de regreso a Santiago, el fracaso de su centro cultural en la comuna de la Reina y diversos desengaños amorosos, la llevaron a un prematuro final el 5 de febrero de 1967.

Museo Violeta Parra, Santiago
 Facsímil del manuscrito de la canción "Gracias a la vida".

Museo Violeta Parra, Santiago
Guitarrón de 25 cuerdas como el que Violeta Parra se empeñó en que Isaías Angulo (en la foto) le enseñara a tocar, a pesar de que sólo podían tocarlo los hombres.

Su museo en Santiago es reciente, pequeño, pero puesto con mimo y voluntad de crecer y perseverar. Recomiendo encarecidamente adherirse a una visita guiada, que ayuda a entender a la persona de Violeta (a "la Violeta", como la llaman en Chile) y a desentrañar el porqué de los objetos recopilados. 


La entrada es gratuita y hay un calendario diverso de actividades, recitales y conciertos.

Museo Violeta Parra, Santiago
 Carteles conmemorativos de los cien años de Violeta Parra. Al fondo los troncos de los árboles sonoros, que al abrazarlos emiten canciones de Violeta.

Y como dice de ella el cantautor chileno Manuel García:

"... son como cien años, pero diecisiete..." 
"En cada rincón, pinta una canción,
canta una arpillera".