Cuando llegas a Chile, la palabra frutilla aparece por todos lados. jugo de frutilla, helado de frutilla,...
En el estado físico del jugo o helado, ves algo rojo, rosado, aparentemente fresa. Cuando lo pruebas... es fresa. ¿Entonces?
Por lo que he leído, los españoles que llegaron a Chile no conocían la fresa, así que cuando las vieron, las denominaron frutillas, porque parecían frutas y por su tamaño. Con ese nombre se han quedado por aquí.
La verdad es que los frutos rojos (fresas, arándanos, frambuesas) se ven por doquier aquí en Santiago. En el mercado de la Vega Central:
En el estado físico del jugo o helado, ves algo rojo, rosado, aparentemente fresa. Cuando lo pruebas... es fresa. ¿Entonces?
Por lo que he leído, los españoles que llegaron a Chile no conocían la fresa, así que cuando las vieron, las denominaron frutillas, porque parecían frutas y por su tamaño. Con ese nombre se han quedado por aquí.
La verdad es que los frutos rojos (fresas, arándanos, frambuesas) se ven por doquier aquí en Santiago. En el mercado de la Vega Central:
Nuestro largo y angosto país es una verdadera reserva fitosanitaria, perfecta para el cultivo de los deliciosos berries.
No en vano somos el principal exportador de este tipo de frutas del hemisferio sur y el segundo productor más grande de frambuesas del mundo.
La historia de la frutilla en Chile se remonta desde hace más de mil años, cuando los valientes conquistadores de la patria la encontraron de manera abundante y silvestre y en distintas zonas de nuestro vasto territorio. Así al menos lo informó Pedro de Valdivia en las cartas que envió al emperador Carlos V.
Pruebas hay más: El cronista Gerónimo de Vivar dejó escrito que las frutillas crecían de manera natural en Santiago, Concepción y Valdivia y Alonso de Ercilla la cita en su famosa obra “La Araucana”.
Luego este rojizo fruto fue llevado hacia el norte y se cultivó en países como Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia.

