domingo, 5 de febrero de 2017

Viaje a Isla de Pascua: Volcán Poike y Ahu Tongariki (enero y diciembre de 2016)

El Volcán Poike es el más antiguo y oriental de la Isla de Pascua. No hay carreteras en él. Solo una que lo bordea, dejándolo hacia el este. Así que si se quiere recorrer, hay que hacerlo a pie o a caballo, preferentemente acompañado por guías, pues se atraviesan terrenos privados y los restos arqueológicos parecen difíciles de encontrar. En él se encuentra la llamada cueva de las vírgenes (Ana o Keke) donde se recluían por un tiempo las jóvenes de la isla para aclarar la piel.


En el camino hacia las playas de Anakena u Ovahe, o en el recorrido por la costa norte, puede verse el perfil del volcán con sus tres protuberancias llamadas Ma’ungas (Ma’unga Vai a Heva, Ma’unga Tea Tea y Ma’unga Parehe):

Volcán Poike, Isla de Pascua
 Desde la playa de Ovahe.

Su cráter de 150 metros de diámetro y unos 15 metros de profundidad (llamado Pu A Katiki), a 370 metros de altura, está seco, a diferencia de los otros en la isla que han formado lagunas. Alrededor de dicho cráter hay sembrados eucaliptos.

Volcán Poike, Isla de Pascua
Recorriendo la costa norte.

Se supone que la carretera que deja a un lado el volcán Poike, transcurre paralela a una zanja que según la leyenda (y las indagaciones por carbono 14 de Thor Heyerdarhl) fue el escenario de un episodio sangriento en la Isla de Pascua. Parece que a la población polínesica inicial de Isla de Pascua, altos, delgados y con orejas pequeñas (los Hanau Momoko, la clase dominante), se añadió, ¿pasado un tiempo? (¿llegados desde Sudamérica?), una población de menor altura, más robusta y con las orejas más grandes (los orejas largas/perforadas o Hanau E’epe, la clase trabajadora) que vivían en esa zona del volcán de Poike. Por diversos conflictos (relacionados con trabajos en la isla), los Hanau E’epe decidieron acabar con los Hanau Momoko arrojándolos a la zanja y quemándolos. Pero una mujer Hanau Momoko que trabajaba para un jefe de los Hanau E’epe, delató esos planes y acabó ocurriendo el genocidio al contrario: los Hanau Momoko, se adentraton a las tierras del volcán Poike y arrojaron a los Hanau E’epe a la zanja, quemándolos. Solo escaparon dos orejas largas, y finalmente solo uno, del que muchos pancuenses dicen ser descendientes.

Circulando por la carretera, una vez que se deja al lado izquierdo el volcán Poike, se llega a la mayor plataforma (o Ahu) de moáis de Isla de Pascua: Ahu Tongariki.

Ahu Tongariki, Isla de Pascua

Ahu Tongariki, Isla de Pascua

Esta formada por quince moáis de distintas alturas (el más alto con catorce metros) y complexiones, en una plataforma de 220 metros de largo, dando la espalda al mar y al volcán Poike.

Ahu Tongariki, Isla de Pascua

Ahu Tongariki, Isla de Pascua

Ahu Tongariki, Isla de Pascua

Esta plataforma, fue restaurada entre 1993 y 1996 por un equipo chileno-pascuense-japonés, gracias a fondos y maquinaria (grúa) donados por Japón. 

Ahu Tongariki, Isla de Pascua

Los moaís estaban derribados (desde el siglo XVII), y las olas de hasta once metros generadas por el terremoto y maremoto de Valdivia, en 1960, de 9'5 puntos en la escala de Richter, habían empujado a las estatuas unos 100 metros tierra adentro. Los moáis quedaron dañados, y también la mayoría de tocados rojos, o pukaos, que ahora se alinean en el suelo cerca de la plataforma (ya que no se sostendrían sobre las cabezas, debido a su deterioro):

Ahu Tongariki, Isla de Pascua

Ahu Tongariki, Isla de Pascua

Las obras de restauración se apoyaron en los apuntes que sobre la isla, había tomado la arqueóloga británica Katherine Routledge en 1914.

Ahu Tongariki, Isla de Pascua

Hay petroglifos de tortugas en algunas piedras frente a la plataforma.

Ahu Tongariki, Isla de Pascua

Se supone que durante las excavaciones se encontraron restos de otros diecisiete más antiguos moáis que formaban (y forman) parte de la base o plataforma sobre la que se apoyan estos otros quince.

Ahu Tongariki, Isla de Pascua

Ahu Tongariki, Isla de Pascua

Los moáis dan la espalda al mar (entre diciembre y enero el sol sale justo tras ellos ofreciendo bonitas estampas) y miran hacia la cantera donde estos se tallaban (el volcán Rano Raraku, situado a unos dos kilómetros).

Rano Raraku, Isla de Pascua

Entre los quince moáis y la cantera, está este moái tumbado que se supone que nunca llegó a su destino. Debió de dañarse en el traslado desde la cantera y fue abandonado (ya que las cuencas de los ojos no están talladas, es decir, no está terminado):

Rano Raraku, Isla de Pascua

Ahu Tongariki, Isla de Pascua

Y a la entrada al recinto de los quince moáis, hay uno llamado el moái viajero:

Moái viajero, Isla de Pascua

Moái viajero, Isla de Pascua

Llamado así porque porque fue cedido a Japón (en agradacimiento por la reconstrucción de la plataforma Ahu Tongariqui) para ser expuesto temporalmente en 1982, en ferias de Osaka y Tokio. Y porque fue uno de los utlizados por Thor Heyerdahl para experimentar posibles maneras de transportarlos.


Aquí puede verse un vídeo en el que, como le decían los isleños a Thor Heyerdahl, "los moáis caminaban hacia sus plataformas":



Mi versión en acuarela del moái vajero, para el cuaderno de viaje.

domingo, 29 de enero de 2017

Viaje a Isla de Pascua: Costa norte (enero y diciembre de 2016)

 Recorrido por la costa norte.

Un poco a la derecha (un kilómetro al este) de la Playa de Anakena (ver entrada anterior), está la pequeña playa de Ovahe en la que no hay ningún tipo de servicio. 

Playa de Anakena (a la izquierda) y de Ovahe (a la derecha) en vista desde satélite.

Playa de Ovahe, Isla de Pascua
Andando hacia a la playa de Ovahe.
 
Es una playa de arena blanca/rosada en la que, al entrar, se te avisa que el paso a ella y el baño en ella, quedan bajo tu responsabilidad. Ya que, incluso, últimamente, se han producido algunos desprendimientos en la pared de roca que hay encima. En esa misma pared, hay una cueva a la que está prohido acceder.

Playa de Ovahe, Isla de Pascua

La playa es pequeña y muy bonita. Le da la luz en la mañana, y por la tarde, la misma pared de roca produce sombra sobre ella.

Playa de Ovahe, Isla de Pascua
Vista desde la playa de Ovahe hacia el volcán más antiguo y oriental de la isla: Poike con sus protuberancias llamadas Ma’ungas (Ma’unga Vai a Heva, Ma’unga Tea Tea y Ma’unga Parehe)

El agua es turquesa, y haciendo snorkel pueden verse algunos pececillos. 

Playa de Ovahe, Isla de Pascua

En el acceso hacia la playa hay una zona de roca/pequeño acantilado al que está prohibido el paso pues tiene caracter ceremonial. 

Playa de Ovahe, Isla de Pascua

La pena de esta playa es que entre la arena blanca pueden apreciarse montones de trocitos de plástico de colores (algunos no tan pequeños). Ese plástico que después de años y años, se va deshaciendo en los océanos, llegando a las playas, y que acaba metido en las carnes de todo bicho viviente.
 Playa de Ovahe, Isla de Pascua

Más hacia el este de la playa de Ovahe, está la plataforma con el moái derribado más alto (diez metros) que alguna vez estuvo erigido en la isla: Ahu Te Pito Kura. El moái cuyo nombre es Paro, está boca abajo, pesa alrededor de ochenta toneladas y se halla roto en tres partes. Sólo sus orejas miden dos metros, como su tocado o pukao que está caido a su lado, y que también pesa unas doce toneladas:

Ahu Te Pito Kura, Isla de Pascua

Este es el último moái que se vio en pie en la isla, en 1838, por el marino y explorador francés  Abel Du Petit-Thouars. La leyenda dice que lo mandó erigir una viuda en recuerdo de su esposo.

A unos metros a la izquierda de este moái está la piedra sagrada llamada Te Pito Kura (que significa "ombligo de luz"). La leyenda dice que fue traída por el rey Hotu Matu'a cuando llegó a la isla para poblarla. El nombre de la piedra parece relacionado con el nombre que los primeros pobladores dieron a la isla: Te Pito O Te Henua ("el ombligo del mundo"). 

Te Pito Kura, Isla de Pascua

Es una piedra ovalada y pulida con alto contenido en hierro, lo que hace que se caliente tremendamente bajo el sol. Además se dice que tiene propiedades magnéticas que despistan a las brújulas. Por todo ello se la considera una piedra sagrada, dotada de maná o energía, capaz de aumentar la fertilidad, por ejemplo. Alrededor de ella hay otras cuatro piedras, quien sabe si a modo de asientos para alguna ceremonia.

Te Pito Kura, Isla de Pascua

Continuando por la carretera norte de la isla, se llega a un conjunto arquelógico lleno de petroglifos, llamado Papa Vaka, en honor al petroglifo ("papa") más importante, que representa una canoa doble ("vaka") de doce metros.

Papa Vaka, Isla de Pascua
Papa Vaka, Isla de Pascua
Papa Vaka representa una canoa doble.

Todos los petroglifos tienen que ver con la pesca y la manera de conseguirla: atunes, tiburones, tortugas, anzuelos...

Papa Manhai, Isla de Pascua
Papa Manhai o "piedra anzuelo", utilizados sobre todo para la pesca del atún (kahi). La figura más grande y destacada podría representar a un pulpo, a un cangrejo o a alguna criatura marina mitológica.

Papa Mangó, Isla de Pascua
Papa Mangó o "piedra tiburón", que representa a un atún (kahi) y a un tiburón (mangó).

Si se continua recorriendo la carretera norte, hacia Poike, se llega, en el lado derecho, a la llamada "Trompeta de piedra" o Pu o Hiro. Es un aerófono de piedra de 1'25 metros que se hacia sonar (cosa bastante complicada) para invocar la lluvia (el dios de la lluvia era Hiro) o en ceremonias realcionadas con la fertilidad.


Pu o Hiro, Isla de Pascua