Después de curiosear un poco el hotel por la mañana (ya que habíamos llegado de noche y no nos dio tiempo a ver mucho, salvo a conversar con el dueño del hotel que nos hizo un plan de visitas estupendo para los días que íbamos a estar allí):
Nos dirigimos por carretera hacia el Salar de Atacama que está al sur de San Pedro.
Vista de satélite
Todo lo que se ve debajo del pueblo de San Pedro de Atacama hasta "Peine", es el Salar. Los recuadros azules que se ven son minas de litio, potasio y boro.
Uno se puede internar en el Salar de diversas formas, desde San Pedro, al norte, en bicicleta, por un camino en el que hay un árbol solitario
O por la carretera, y luego tomando los caminos que entran en el Salar hacia el oeste.
De esta forma se llega a la laguna Cejar, uno de cuyos atractivos es bañarse y flotar, puesto que su salinidad (en algún sitio creo que he leído que) es mas alta que la del Mar Negro, pero el precio de la entrada es alto para pasar allí poco tiempo (unos 20 euros por persona), y hay mucho más que visitar. Además no hacía demasiado calor para bañarse. Así que seguimos adelante y tropezarnos con los ojos del salar que son dos grandes pozos de agua salada a los lados del camino.
Vistos desde satélite.
La siguiente laguna es la de Tebinquiche que permite dar un buen paseo por los salinos alrededores:
Después nos fuimos al pequeño pueblo de Toconao para comer algo. Se pasa por la entrada a las instalaciones del observatorio de estrellas A.L.M.A....
Del pueblo de Toconao nos sorprendió la iglesia, con torre exenta encalada y construida usando madera de cactus, que una vez seca, se utiliza allí para realizar todo tipo de objetos, y tiene muy bonita trama.
Del pueblo de Toconao nos sorprendió la iglesia, con torre exenta encalada y construida usando madera de cactus, que una vez seca, se utiliza allí para realizar todo tipo de objetos, y tiene muy bonita trama.
Puerta de madera de cactus.
Comimos unas empanadas de pino y un perrito que vendía una paisana por la plaza del pueblo y vimos estas llamas (que también buscaban comida).
Después volvimos a la carretera, para bajar más al sur y volver a internarnos en el salar hasta la laguna Chaxa en la que hay una colonia de flamencos.
Por el camino, a tramos complicado, saltó un tapacubos del coche y nos costó encontrarlo en aquella enorme extensión de tierra blanca por la sal:
La laguna Chaxa como todas las tierras y atracciones de la zona, está gestionada por los indigenas del lugar y en ella se paga entrada. Los flamencos se observan desde lejos.
Pudimos ver también los otros dos tipos de animalejos que el guía nos dijo que pueblan el lugar junto con los flamencos (creo que son los únicos vecinos de este paraje):
Y un pequeño roedor.
Para acabar el día, volvimos al pueblo y desde allí al Valle de la Luna para ver atardecer. Pero ahí ya flipamos mucho, así que esa parte la dejo para la siguiente entrada de Atacama.
Me deja loca el desierto!!!!
ResponderEliminarQue sitio tan chulo el Salar….
Y lo de la madera de cactus…
Claro, que la empanada de pino….
Os la tomaríais con un vino de zapato, o qué?
Besetes
"Empanada de pino" es como llaman aquí a la empanada más típica rellena con carne de vacuno picada y frita con cebolla, condimentada con ají de color (pimentón), huevo cocido y una aceituna negra.
EliminarY vino, no, que había que conducir.